Estaba caminando por una de las calles adoquinadas de Santiago, y de repente escuché una guitarra. Saqué unos pocos sentímos y el señor que cantaba me preguntó el usual: "¿De dónde eres?" Al responderle, comenzó:
Sale loco de contento
con su cargamento
Para la ciudad, ¡ay!
Para la ciudad...
Interrumpió súbitamente y me dijo: "Yo conocí a Tito Rodríguez en Caracas... ¿Conoces a Tito Rodríguez?" Como hija de mi padre y obligadamente aficionada al bolero, respondí afirmativamente.
Cuando ya no me quieras
no me finjas cariño
no me tengas piedad,
compasión, ni temor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario